sábado, 16 de julio de 2016

Contradicciones del Macrismo

Por Jorge Elorza

Primero nos dijeron que traían un plan integral, de crecimiento (que nunca expusieron sistemáticamente) y ahora sostienen “que estamos aprendiendo”. Esas contradicciones o mentiras no anulan su determinación: el haber anunciado reajustes tarifarios con topes en el 1200 por ciento. Podría haber sido intención de adaptar a las víctimas para una primera atención y, generada la resistencia social, reducir el reajuste al 200 y 500 por ciento en el gas y dar cierta oxigenación a los otros servicios. Lo de aprender indica una torpeza inaudita, después de haberse postulado salvadores de la Argentina en la campaña electoral. Aunque el líder no pudo negar su contradicción. El 11 de octubre expresó que las empresas deben bajar costos y el salario es un costo. Ese interés fue impactante contra sí mismo, por lo cual le aconsejaron no repetirlo. Lo hizo, hasta que los resultados lo sorprendieron y recaló en la Casa Rosada. 
Algunos politicologos se preguntan si triunfaron el PRO y Cambiemos o perdió el peronismo.  
El capitalismo que impera en la Argentina es el salvaje, políticamente autoritario. Busca  maximizar  ingresos pero le estorban las reivindicaciones sociales. De ahí su identificación con las dictaduras y los gobiernos conservadores. Los “populistas” son perturbadores por su persistencia en reclamar salarios con poder de compra. Una escueta aclaración: el populismo, como señala Ernesto Laclau, es un movimiento policlasista que puede contener componentes opuestos, el peronismo por ejemplo, pero plantea igualdad de derechos políticos y la participación en los beneficios económicos. El policlasismo también genera contradicciones internas, como estimo demostrar en mi ensayo El Policlasismo . Pero marca progreso frente a los comportamientos conservadores hoy representados por el neoliberalismo. 
La derecha y el capitalismo concentrado rechazan la distribución del ingreso –PIB- equivalente. Para ellos es demagogia. Proponen regular el salario hasta un nivel relacionado con un porcentaje de desocupación, factores que le posibilitan demandar mano de obra y fijar niveles de remuneración que les convenga. En las negociaciones paritarias presionan por niveles salariales  acotados y en las áreas gubernamentales sobre precios los reclaman libres, acordes con la libertad económica. Tal ambivalencia es o no pertinente con el contenido ideológico del gobierno.  
De ahí su propensión al  apoyar dictaduras –que siempre anularon derechos sindicales-  y gobiernos neoliberales como el actual que generan traslaciones de ingresos a favor del empresariado de mayor poder. Macri visitó a los gobiernos conservadores de América Latina para fijar alianzas. 
Hoy gobierna un representante de ese poder concentrado y con el refuerzo de ministros ex CEO de  grandes empresas extranjeras. Este es un dato esencial por lo que connota. La originalidad radica en que fue electo democráticamente y merece respeto por esa condición pero no inhibe la crítica. 
 Equivocación 
El justicialismo equivoca el fondo de su crítica al macrismo. Le reprocha su falta de sensibilidad social, siendo que no es un valor prevalente del gobierno. Su esencia es capitalista en el sentido ortodoxo del término: su objetivo es la ganancia. Los conceptos de apariencia bonachona del Presidente suenan inauténticos. Le quedan mal, porque no son coherentes con sus políticas. Él, como otros neoliberales, han criticado al Estado de apropiarse de recursos privados y ahora se apoya en el Estado para trasladar ingresos a los grupos económicos poderosos y generar costos a las clases bajas: los acuerdos en las comisiones paritarias están determinando aumentos salariales que no superan el 35% en tanto la tasa de inflación es 10 puntos más altaLos neoliberales son antiestatales cuando no controlan al Estado.  
Respecto de la descapitalización que acusa, es pertinente a quienes fugaron casi 400.000 millones de dólares en diez años, con el falso argumento de la inestabilidad cuando esa suma, cercana a la generación del PIB, fue acumulada internamente. La inestabilidad para esos sectores fue el énfasis que los gobiernos pusieron en la recomposición social y haber promovido la elevación del salario real cercano a una distribución del ingreso equitativa. Los grupos reaccionarios no toleran esa política y promueven la opuesta. 
La curiosidad cultural es que los sostenedores de la libertad absoluta del mercado y la preeminencia del capitalismo, se autotitulan  liberales pero demuestran que no han leído a Adam Smith, padre del liberalismo económico. Destacó, por ejemplo, el deber del Estado y escribió: “…El segundo deber del soberano (el Estado) consiste en proteger, hasta donde sea posible, a los miembros de la sociedad contra las injusticias y presiones de cualquier otro componente de ella, o sea el deber de establecer una recta administración de justicia” (Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones) 1776, México, Fondo de Cultura Económica, 2010. 
David Ricardo, fallecido en 1823, sucesor intelectual de Smith, redactor de los Principios de la Economía Política, ubicó a la economía en la introducción del capitalismo y generó un debate prolífero en Europa, al que se sumará el joven Carlos Enrique Marx con varias obras siendo la principal El Capital. Pero todos, diferenciados conceptual e ideológicamente expresaron respeto por las clases bajas. 
La estampida 
Respecto de la estampida de precios y en especial del gas, el gobierno dice que no puede importar más, pero no lo informa. Pide que se baje el consumo, apelación socialmente dirigida a los de menores recursos: ´”No andar en patas y en remerita en la casa”, aconseja este neo ecologista que parece ser Mauricio Macri. No parece posible que le diga lo mismo a su esposa Juliana y a la pequeña Mariana.  
No explican por qué no apelan al combustible líquido (gas oil o fuel oil) para reemplazar al gas, como lo hicieron otros gobiernos, incluido el anterior. Pero obvio: yo olvido que el macrismo rechaza rodo aquello hecho principalmente por el  anterior, aunque haya sido razonable. Hay que tornar a la oposición en enemigo, y justificar las parcialidades del presente. 
Apela a la política salvaje, a negar todo lo anterior envuelto en la petulancia de formar otro país bajo su ideología cuya realización los habitantes conocemos y la padecimos en la década del 90. Y recordamos cómo terminó.  
Les queda por afirmar que los precios de la economía no son altos, sino que hay quienes no pueden asumirlos. El macrismo es pre Adam Smith. 
Quizá estoy equivocado en mi enfoque de crítica de política económica a quienes gobiernan. Debiera releer a Facundo Manes y sus lúcidos libros sobre la mente humana y la generación de los comportamiento que de esta se derivan .  ¿Qué es la conciencia? ¿Y qué son las emociones? ¿De dónde viene la inteligencia?. También recurrir a Freud, dada la compleja estructura del cerebro humano y los factores que lo influyen. 
 Pero desde mi condición de periodista, le agradezco al macrismo que me brinda materia prima para redactar y ratificar mi convicción que por mucho tiempo no se puede ir contra los intereses populares. 
Julio 2016-Canono Elorza.     
  
  
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